Beneficios de la equitación

La equitación es una actividad perfecta para ejercitar el cuerpo y la mente y para estar en contacto con la naturaleza. Un deporte con infinidad de beneficios, a cualquier edad.

A nivel físico, la equitación ayuda a mejorar el equilibrio, y no solo eso, sino que al estar obligado a mantenerse en una postura erguida, esta se corrige. Por otra parte, ayuda a relajar músculos que puedan estar contraídos y a reforzarlos, sobre todo piernas, abdomen y espalda. Además, es un deporte que ayuda a desarrollar la coordinación y a desarrollar los reflejos.

A nivel psicológico, la equitación tiene también destacados beneficios. El hecho de interactuar con un animal noble como es el caballo contribuye a aumentar la confianza en uno mismo y a controlar las emociones. Además, obliga a prestar mucha atención a las reacciones del animal, la equitación ayuda a mejorar la concentración y consigue que se desarrollen el respeto y la responsabilidad. Y, por si fuera poco, se trata de una actividad muy relajante.

Pero la equitación tiene otro aspecto que cada vez cobra más relevancia, la inmensa aportación en la mejora de enfermos y personas con algún tipo de discapacidad. En el caso de enfermos, por ejemplo, de esclerosis, ayuda a mejorar algunos de los problemas de movilidad y de equilibrio que estos pacientes desarrollan con el avance de la enfermedad. Y, en el caso de personas con discapacidades, la equitación es un elemento integrador, ya que cualquier persona puede practicarlo, por ello, además de favorecer esa integración ayuda a superarse a sí mismos y a ganar confianza.

Son ventajas de la equitación a nivel amateur o como simple entretenimiento. Pero no hay que olvidar que estamos hablando también de todo un deporte con diferentes disciplinas: polo, resistencia, salto, etc. Deporte que requiere una excelente forma física y entrenamiento constante.

En cualquiera de los casos, y como en cualquier otra actividad, hay que tener algo de precaución, calentar, no practicar si se tiene algún problema de espalda y, sobre todo, utilizar la equipación adecuada, casco incluido.

Caballos tan famosos como sus dueños

Tanto en el cine, como en la literatura o en la vida real, ha habido caballos casi tan famosos como sus dueños, y lo han sido por méritos propios, por su nobleza, su belleza o su carácter. Vamos a conocer un poco mejor a algunos de ellos:

  • Pegaso: comenzamos por un ser mitológico, hermoso…y alado. Pegaso, el caballo volador de Zeus ha inspirado hermosas leyendas y poemas. Un caballo cruce de ario y persa de color blanco y con un fuerte poderío.pgs
  • Bucéfalo: decía Rubén Darío que era imposible concebir a Alejandro Magno sin su caballo, Bucéfalo. El general lo encontró cuando tenía 12 años, un caballo salvaje, rebelde, de color azabache y con una estrella en la frente. Solo se dejaba montar por Alejandro y con él conquistó tierras y ganó batallas, pero en una de ellas fue herido de muerte. Tenía 30 años.
  • Rocinante: quién no conoce la montura del ingenioso hidalgo. A lomos de Rocinante don Quijote recorrió La Mancha en su delirio. Un caballo fiel y algo flaco, pero tan inolvidable como su dueño.
  • Babieca: hablamos ahora de otro caballero y de su corcel, pero ambos de carne y hueso. Babieca, así se llamaba el caballo del Cid Campeador. Era, según se cree blanco y de raza andaluza, un caballo para la guerra, ágil, brioso, corpulento. Complemento perfecto para un hombre que ganó una batalla después de haber muerto. Dos años sobrevivió Babieca a su dueño, pero después de él nadie lo montó.
  • Othar: decían que por donde pasaba el caballo de Atila no volvía a crecer la hierba. Othar, así se llamaba la montura. Caballo adorado y cuidado, porque para los hunos el corcel era una extensión de su persona.
  • Silver: acabamos haciendo de nuevo referencia al mundo de fantasía para nombrar a Silver, el caballo del Llanero Solitario. Un caballo impresionante que obedecía ciegamente a su dueño.

Son solo algunos ejemplos, pero tanto a lo largo de la historia como en mundos fantásticos existen caballos que se han hecho con un importante hueco en la memoria popular.

Percherones: fuerza y estilo

Si hay una raza equina fácilmente reconocible esos son los caballos percherones. Se trata de una raza con origen en Francia, en la región de Le Perche, de ahí su nombre. Caballos hermosos y con estilo, no en vano entre sus ancestros están los caballos árabes y españoles, pero a la vez animales fuertes y con mucha nobleza. De ahí que hayan sido tan apreciados a lo largo de la historia.

Se trata de animales no muy altos, los machos pueden alcanzar 1,80 metros, raramente más. Su peso puede oscilar entre los 500 y 1200 kilos. Son caballos de cabeza más ancha a la altura de los ojos y, sin embargo, elegante. De torso fuerte, con espalda musculosa y grupa amplia, sus patas son cortas, pero tremendamente fuertes. De pelaje gris, tordo o negro, tienen una cola larga y espesa.

Son animales de estampa inconfundible y carácter único. Los caballos percherones, tienen un carácter muy apacible, son dóciles, inteligentes y trabajan bien. Son, además, animales que se adaptan con mucha facilidad a casi cualquier circunstancia.

No es de extrañar, pues que durante mucho tiempo los caballos percherones fueran muy apreciados como parte esencial en infinidad de trabajos. Trabajos muchas veces duros, relacionados sobre todo con actividades agrarias y con el trasporte de mercancías. De hecho, los granjeros americanos adoptaron esta raza casi como propia.

Pero también fueron durante mucho tiempo los animales preferidos para tirar de los carruajes destinados al transporte de personas, un solo animal no solo podía llevar un coche con varias personas, sino que era capaz de recorrer largas distancias, incluso superiores a los 50 kilómetros al día.

La mecanización, la aparición de los primeros tractores y vehículos motorizados estuvieron a punto de hacer desaparecer esta magnífica y hermosa raza. Afortunadamente no solo no fue así, sino que hoy en día aún es fácil verlos, aunque solo sea en actividades recreativas, tirando de vehículos turísticos.

El Pura Sangre español

El caballo es un animal gregario que fue domesticado hace unos 8.000 años, y siempre ha tenido una buena relación con el hombre. Por ello es una especie que nos ha ayudado en el desempeño de diferentes trabajos e incluso actividades ociosas.

El Pura Sangre español también es conocido como caballo andaluz. Es descendiente del Pura Sangre árabe del cual derivan casi todas las razas de caballo.

El temperamento de este caballo se caracteriza por su nobleza y gran docilidad, siendo
purarazaespanolacaballos con gran capacidad de aprendizaje e inteligentes. No son caballos que se utilicen o se suelan utilizar para carreras ya que la velocidad no es una de sus mejores características, pero son caballos con una gran resistencia y fondo. Las características físicas de estos caballos son unas proporciones armoniosas que le confieren unas aptitudes majestuosas para un trote elegante.

La alzada se encuentre entre los 150 y 160 centímetros con un peso comprendido entre los 400 y 560 kilos. La capa que predomina en esta raza es la torda, ya sean rodados o vinosos. También castaños o negros.

Su cabeza está bien proporcionada con el resto del cuerpo del animal, con una cara larga y más bien estrecha con ollares rasgados. Su cuello tanto en su longitud como anchura tiene unas medidas medias.  Su pecho es amplio y profundo que junto a sus hombros también amplios le confieren menor inclinación frente al Pura Sangre Inglés. Su grupa es de una anchura media y más bien redondeada y algo caída.

En cuanto a sus extremidades, no son tan finas como las de su pariente el Pura Sangre Inglés. Las anteriores son muy potentes y de una longitud media, y sin apenas cernejas. Y en cuanto a las posteriores son mucho más musculadas y de mayor potencia con un corvejón amplio lo que le proporciona mayor fuerza en el impulso.

Se trata de un caballo que reúne unas características idóneas para desarrollar diferentes trabajos y que gracias a su docilidad y temperamento tiene una relación estupenda con los humanos.

Características de los caballos

Estos animales fueron domesticados por el hombre hace unos 4.000 años. Ya que ellos siempre han sido animales en estado salvaje, como por ejemplo las cebras, por lo que cuando se encuentran en estado salvaje son presas.

Estos animales tienen unas cualidades excepcionales que les hacen tener una relación muy buena con los humanos. Son gregarios, lo que quiere decir que les gusta estar en contacto con animales incluyéndonos a nosotros. No son combativos, evitan los conflictos, ya que se trata de animales que en estado salvaje son presa, son muy miedosos e intentan evitar cualquier problema eludiéndolo. Ellos no son los que atacan, pero en el caso de que se defiendan hay que tener cuidado, ya que son animales de gran envergadura y pesados, y cuando se asustan cocean.

También son animales muy curiosos con gran capacidad de aprendizaje y observadores que al poseer una gran capacidad de memoria, lo que unido a su gran miedo, si tienen alguna mala experiencia que les provoque miedo es difícil que puedan olvidarlo. Estos animales son por normal general muy sociables y suelen siempre vivir en grupos o en parejas, ya que si están solos sufren muchísimo, por ello la compañía del ser humano es buena para ellos. Si los humanos sociabilizan mucho con estos animales esto termina en el establecimiento de un fuerte vínculo.

Son animales herbívoros pero no rumiantes como las vacas o cabras, por ejemplo.

El grupo más social para estos animales es la manada o grupo de caballos y suelen ocupar un área geográfica en la que se establecen de manera estable. Los grupos o manadas están cosntituidos por normal general por un semental, un grupo de hembras que componen el harén de más o menos 7, otro grupo de jóvenes constituidos por hembras y machos de hasta 1 año de edad y un grupo de solteros constituidos por ejemplares de entre 1 año y 5 años.

Caballos Salvajes

Los caballos incluso cuando se encuentran en estado salvaje mantienen una jerarquía social dentro de cada agrupación siendo los machos dominantes los líderes. Aunque a la hora de encontrar otro lugar donde encontrar comida son las hembras, las yeguas las que trasladan a la manada.

Los caballos en estado salvaje se mantienen siempre en busca de comida y nuevos lugares donde poder alimentarse. Al ser salvajes ellos mismos se abastecen con la comida que encuentran, alimentándose principalmente de pastos y hierba junto con agua por supuesto para no caer deshidratados.

Los caballos salvajes son presas y por ello deben protegerse ante ellas, y aunque estos animales descansan mejor cuando duermen acostados, en estado salvaje suelen dormir de pie para estar alerta ante cualquier depredador, durmiendo escasas 2 horas al día y utilizando el resto del día en alimentarse. Ya que un Cerrajeros Valencia 24 horas debe aprovechar la comida que tenga en el momento porque en un futuro no sabe si conseguirá o no, en cambio los caballos domésticos tienen su comida asegurada.

Para protegerse estos caballos además suele habitar en zonas abiertas, donde puedan controlar si se acercan o no depredadores y tener tiempo suficiente para poder huir. Suelen habitar en prados, zonas húmedas con vegetación perenne y a poder ser con algún refugio tras el que poder ocultarse y evitar ser apresados, como grandes matorrales o arbustos. El lugar que habitan también dependerá de la época del año en la que se encuentren, buscando zonas más húmedas en verano donde el agua no escasee y en invierno lugares más guarecidos del frío.

Los Cerrajeros Valencia debido a ser presas principalmente se encuentran en peligro de extinción, como por ejemplo el caballo de Przewalski o con un nombre más conocido como caballo salvaje mongol, que hace alrededor de 50 años se creyó extinto pero actualmente es el único caballo salvaje existente actualmente. Gracias a que se reintrodujeron más ejemplares en libertad se consiguió salvarle de la extinción.

Las mayores amenazas para estos caballos so el cambio climático que afecta al hábitat y las enfermedades que pueden padecer.

Caballos de carreras

Hay ciertas características que deben primar en un buen caballo, como pueden ser que tenga una cabeza proporcionada al resto del cuerpo, un cuello con una anchura idónea. Un pecho amplio lo que le proporcionara mayor capacidad torácica y envergadura. Cada raza consta de unas características concretas que deben encontrarse en armonía y aportarán mayor atractivo al caballo.

Los caballos de carreras tienen unas características especiales debido al uso y la evolución que se tiene o se ha tenido de estos caballos, las cuales les brindan una mayor velocidad.

Caballos de carrerasEl Cuarto de Milla es un caballo sorprendentemente musculoso, con una apariencia física imponente. El centro de gravedad de estos caballos se encuentra en el centro, más adelantado que en otras razas de caballos. Estos caballos también son particularmente más bajos, de menor alzada aunque su peso no es menor por ello. Entre los 140 y 160 centímetros de alzada con un peso que oscila entre los 500 y 650 kilos. Otras características físicas que le definen son una cabeza corta pero de frente ancha, con un cuello largo y fuerte muy musculoso. Su tórax es amplio, con sus miembros anteriores insertados con músculos muy potentes. No suelen ser caballos con torsos muy largos, pero su vientre es agalgado. Estas características le confieren a esta raza una increíble velocidad y agilidad, sobre todo para carreras de 401 metros, de ahí su nombre.

El Pura Sangre Ingles (SPC) o también conocido como Sangre Pura de Carreras con origen en Gran Bretaña es sin duda un excelente ejemplar con un cuerpo aerodinámico que parece hecho para las carreras. Estos caballos tienen un carácter excepcional siendo muy dóciles. Sus características físicas son las que le brindan ese don para la velocidad y resistencia en el desempeño de las carreras. Su cabeza está proporcionada con el resto del cuerpo con una frente ancha y los ollares de gran amplitud. Su cuello suele ser fino al igual que las extremidades tanto anteriores como posteriores, por ello comienzan con su entrenamiento cuando son ejemplares jóvenes y evitar posibles lesiones en el futuro. Su alzada suele ser de 160 a 170 centímetros con un peso de unos 400 kilos. Tanto su dorso, lomo y grupa son muy musculosos. Y los muslos bien desarrollados, ya que son los músculos que le van a servir como impulsores a la hora de cabalgar.

El comportamiento sexual de los caballos

Tanto en el caso de las hembras como en el de los machos llegan a la madurez sexual a los 2 años aproximadamente.

Los machos de esta especie suelen tener preferencias individuales y no siempre quiere cubrir a todas las hembras, y en el caso de las hembras tampoco se dejan cubrir por todos los machos de la manada.

Las yeguas de los caballos son poliéstricas estacionales, lo que significa que pueden quedar preñadas en épocas de octubre a febrero porque prefieren parir a sus crías en épocas como primavera o verano. La duración de la gestión de las yeguas es de 11 meses, superior a los embarazos de las mujeres.

El comportamiento sexual en hembras, tiene unas características muy peculiares. Cuando se encuentra en celo cambia su comportamiento ingestivo, el reposo, la locomoción y las vocalizaciones. La yegua come menos pero más veces al día, se encuentra más alterada y a través de vocalizaciones avisa al macho de su receptividad. Para ello adoptan una postura parecida a la de micción en la que expulsan una orina mucosa que el macho huele y dejan visible la vulva.

El comportamiento sexual en el caso de los macho lo manifiestan por el reflejo olfatorio, y resoplan con mucha frecuenta para que vea la hembra que se encuentra disponible incluso antes y después del celo de la hembra. Entre los machos se desafían orinando y defecando en lugares determinado. Y al buscar y olisquear a la yegua, las conducen, las topan y se vinculan.

Lo que quieren decir los tres términos anterior es que la reproducción en estos animales consta de tres fases. En primer lugar conducen a las hembras cuando las detectan antes del celo, y les conducen dándoles golpes en los corvejones. A continuación se topan, al toparse con la hembra en celo, adoptan una postura que facilita la monta. Y por último se vinculan, siendo el macho el que mantiene estrecho contacto con la hembra, una unión temporal pero que gracias a ella, la yegua está contenta y se facilita que haya más coitos.

Si eres un apasionado de los caballos aqui vas a poder encontrar lo que quieras conocer sobre tus amigos equinos.